Cómo montar una despensa básica que dé para todo
Con una docena de ingredientes que no caducan, siempre hay algo que cenar aunque la nevera esté vacía.
Todos hemos tenido esa noche: llegas tarde, no has comprado, la nevera está casi vacía y no te apetece bajar otra vez a la calle. La diferencia entre cenar algo digno o picar cualquier cosa de pie está, casi siempre, en la despensa. Con una docena de ingredientes que no caducan, siempre hay un plato posible. Vamos a montarla.
Los hidratos que esperan
La base de cualquier despensa son los que aguantan meses sin estropearse y llenan: pasta de varios tipos, arroz, alguna legumbre seca o de bote, y si te gusta, cuscús o patatas, que fuera de la nevera duran bastante. Con cualquiera de ellos y poco más ya tienes el cuerpo de una comida. La pasta, en concreto, es la red de seguridad universal: en quince minutos hay cena.
Lo que da sabor
Un hidrato solo es triste; lo que lo salva es la despensa de sabor. Aquí mandan unas cuantas cosas: una buena lata o brik de tomate triturado, ajos, cebollas, aceite de oliva, sal y un puñado de especias básicas. Con tomate, ajo y aceite tienes la base de una salsa para la pasta o el arroz en lo que tardas en hervirlos. No subestimes el poder de un bote de tomate decente.
Una despensa bien pensada no es la que tiene mucho, sino la que, con poco, siempre permite montar una cena.
Las conservas, oro en lata
Las conservas merecen capítulo aparte porque resuelven cenas enteras sin cocinar. Una buena lata de atún, de sardinas, de mejillones; legumbres ya cocidas; pimientos asados; aceitunas. Con una ensalada de alubias y atún, o una pasta con sardinas, cenas en cinco minutos y comes bien. Invierte en conservas de calidad: la diferencia entre una lata mala y una buena es enorme y se nota.
El rincón fresco que aguanta
Aunque hablemos de despensa, hay unos pocos frescos que duran mucho y conviene tener siempre: ajos, cebollas y patatas en un sitio oscuro y ventilado, huevos en la nevera. Con un par de huevos y poco más, una tortilla, unos huevos rotos o un revuelto te sacan de cualquier apuro. El huevo es, probablemente, el comodín más rápido de toda la cocina.
Mantenerla viva
Una despensa no se monta una vez y ya está; hay que mantenerla. Reponer lo que gastas y, cada cierto tiempo, revisar fechas, sobre todo de especias y harinas, que no caducan de golpe pero pierden gracia con los años. Una despensa cuidada es una pequeña tranquilidad cotidiana: la certeza de que, pase lo que pase, esta noche hay cena.
3 comentarios
Pasta, una buena lata de tomate y un bote de legumbres y nunca te quedas sin cena. Suscribo la lista entera.
Las conservas buenas de pescado son una salvación. Una lata decente de atún o sardinas resuelve una cena en cinco minutos.
Lo de revisar fechas cada cierto tiempo es necesario. Tenía especias de hace años que ya no sabían a nada.