Arroz al horno: la receta de domingo que casi se hace sola
Menos famoso que la paella y más agradecido: el arroz al horno perdona errores y se cocina solo.
La paella se lleva toda la fama, pero en muchas casas valencianas el arroz de verdad de cada semana es otro: el arroz al horno. Es más humilde, más fácil y, para quien empieza, mucho más agradecido, porque no exige estar pendiente del fuego ni acertar el punto al segundo. Se mete en el horno y se hace casi solo.
Un plato de aprovechamiento
El arroz al horno nació, como tantos platos buenos, del aprovechamiento. Tradicionalmente se hacía el lunes con lo que sobraba del cocido del domingo: el garbanzo, algo de carne, el caldo. Por eso lleva garbanzos, que en un arroz sorprenden a quien no lo conoce y que aquí son de ley. Puedes partir de un cocido sobrante o montarlo de cero; las dos versiones funcionan.
Los ingredientes
La versión clásica lleva costillas de cerdo, panceta, morcilla, garbanzos ya cocidos, tomate en rodajas, una cabeza de ajos entera y patata. Y, por supuesto, un buen sofrito de tomate como base. No te agobies con la lista: es flexible. Lo importante es el conjunto de carne, garbanzo, el arroz y un caldo con sabor.
La gracia del arroz al horno es que el horno trabaja por ti: ni lo remueves ni lo vigilas, solo esperas.
La proporción que no falla
Aquí está la clave para que salga bien: la proporción de líquido. Para el arroz al horno, la regla cómoda es el doble de caldo que de arroz, y que el caldo esté caliente al añadirlo. Reparte todo en la cazuela, vierte el caldo hirviendo, coloca encima las rodajas de tomate y la cabeza de ajos en el centro, y al horno fuerte, sobre 200 grados.
El punto y la costra
En unos veinte minutos el arroz habrá absorbido el caldo y la superficie quedará seca, suelta y un poco dorada, con esa costra ligera por arriba que es justo lo que buscamos. Si ves que se queda corto de líquido antes de tiempo, un chorrito más de caldo caliente lo arregla. Cuando el grano está hecho y arriba se ha dorado, fuera.
Con cazuela de barro, mejor
Si tienes una cazuela de barro, este es su plato: reparte el calor de maravilla y queda más bonito en la mesa. Pero que no tener una te frene; una fuente de horno normal hace el trabajo perfectamente. Déjalo reposar cinco minutos al sacarlo y llévalo entero a la mesa. Es de esos platos que, sin apenas esfuerzo, parecen de fiesta.
3 comentarios
En mi casa siempre se hacía con lo que sobraba del cocido del día anterior. Es el origen del plato y está buenísimo así.
Lo de la cazuela de barro marca diferencia, pero con una fuente normal también sale. No os frene eso.
La proporción de doble de agua que de arroz nunca me falla. Gracias por explicarlo claro.