Cómo aprovechar las sobras sin que parezca un castigo
Tirar comida es tirar dinero. Con un poco de imaginación, lo de ayer se convierte en un plato nuevo, no en un recalentado triste.
Tiramos una cantidad de comida que asusta, y cada cosa que va a la basura es dinero que va con ella. Buena parte de ese desperdicio son sobras: el medio plato que quedó, el arroz de más, el pollo del asado. Recalentado tal cual, aburre; por eso acaba en la basura. Pero con un poco de imaginación, lo de ayer no es un castigo, es la materia prima de un plato nuevo.
Cambia la forma, no solo la temperatura
El error es limitarse a recalentar lo mismo. Comer dos días seguidos exactamente el mismo plato cansa a cualquiera. El truco está en transformarlo: que las sobras lleguen a la mesa con otra cara. El mismo ingrediente, en otro formato, deja de parecer las sobras de ayer y parece la cena de hoy.
Los grandes recicladores
Hay unas cuantas preparaciones que existen, literalmente, para aprovechar sobras, y son deliciosas. El arroz que sobró, salteado en la sartén con un poco de aceite, ajo y un huevo, se convierte en un plato que muchos prefieren al original. La carne del cocido o del asado, desmenuzada, se vuelve relleno de croquetas, empanadillas o unos canelones. El pan duro da picatostes, migas, una sopa o un gazpacho. El puré que quedó, base de una crema o de unas tortitas.
Las mejores recetas de la cocina tradicional nacieron de no tirar nada. El aprovechamiento no es pobreza: es ingenio.
El frigorífico ordenado
Aprovechar bien empieza por ver lo que tienes. Las sobras que se esconden al fondo de la nevera, en un táper opaco, mueren olvidadas. Guárdalas a la vista, en recipientes transparentes, y conviértelo en costumbre echar un vistazo antes de ponerte a cocinar o de salir a comprar. Muchas veces la cena ya está ahí, esperando, y solo hay que verla.
Congelar a tiempo
Cuando sabes que no vas a comerte algo antes de que se estropee, no esperes a que sea tarde: congélalo cuanto antes, en raciones y bien etiquetado. Un guiso, una salsa, ese sofrito, pan. El congelador convierte un exceso de hoy en una comida resuelta dentro de unas semanas, justo ese día en que no tengas ganas ni tiempo de cocinar.
Cuestión de costumbre
Aprovechar las sobras no es tacañería, es sentido común y respeto por la comida y por el dinero. Y, sorprendentemente, es una fuente de creatividad en la cocina: muchos de los mejores trucos salen de la pregunta qué hago con esto que ha quedado. Cógele el gusto y dejarás de ver las sobras como un problema para verlas como una oportunidad.
3 comentarios
El arroz del día anterior salteado con un huevo es mi cena favorita y nació de aprovechar sobras. Mejor que el original.
Lo de las croquetas con el sobrante del cocido es tradición pura. De ahí salieron las mejores croquetas de la historia.
Congelar en raciones lo que sé que no voy a comer a tiempo me ha hecho tirar muchísima menos comida. Buen recordatorio.